Alejandro Jaime Carbonel (Lima, 1978) se ha consolidado como una de las voces más rigurosas del arte contemporáneo peruano, articulando una práctica que transita fluidamente entre la investigación académica y la producción plástica. Licenciado en Artes Plásticas con mención en Pintura y Magíster en Historia del Arte y Curaduría por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), Jaime crea imágenes a partir de su investigación del espacio, cuestionando permanentemente las categorías estables con las que definimos nuestro entorno: territorio, paisaje y naturaleza.
Su cuerpo de trabajo se distingue por un enfoque interdisciplinario que desborda los límites del medio pictórico tradicional para incorporar la fotografía, el video y la instalación in situ. La premisa central que atraviesa su obra es la investigación de la huella humana como agente geológico y político; Jaime no representa el paisaje como un escenario pasivo o bucólico, sino como un campo de batalla donde se inscriben tensiones económicas, sociales y ecológicas.
En series fundamentales como Proyecto Nevados, el artista documenta y reinterpreta pictóricamente el retroceso glaciar en la cordillera peruana, transformando la pintura al óleo en un registro de la pérdida y la transformación climática. Del mismo modo, en propuestas como Una proyección ilusoria en el territorio, Jaime aborda la arbitrariedad de las fronteras políticas.
A través de videos y pinturas que exploran los hitos divisorios en zonas de frontera, desvela la dicotomía entre la geografía física y las líneas imaginarias impuestas por el Estado-nación, evidenciando cómo el "paisaje" es, en última instancia, una construcción cultural y una herramienta de poder.

Retrato de Alejandro Jaime Foto: Archivo personal
La trayectoria de Alejandro Jaime se ha nutrido sustancialmente de un nomadismo artístico propiciado por prestigiosas becas y residencias internacionales. Su paso por la Residencia URRA en Buenos Aires (2010) y el programa del FONCA en México (2011) le permitieron confrontar sus hipótesis territoriales con otras geografías latinoamericanas. Posteriormente, su participación en el Taller de Artes Plásticas de la Fundación Botín en España y su estancia en la Universidad de Essex en Inglaterra (donde desarrolló proyectos como Gone to Ground), han sido cruciales para refinar su dialéctica sobre el espacio público y la arquitectura efímera. Asimismo, su experiencia en residencias de Land Art como Yatoo en Corea del Sur y Earth Art en Canadá, subraya su compromiso con intervenciones que dialogan directamente con el entorno natural. Su obra ha circulado en un circuito global, con exhibiciones que conectan problemáticas locales con audiencias en Guatemala, Colombia en el Museo El Castillo; en Chile en la Galería Isabel Aninat; en Alemania en la OSTRALE, Dresden y Corea. En cada una de estas instancias, Jaime propone una mirada crítica sobre cómo habitamos y consumimos el territorio. Actualmente, Alejandro Jaime ejerce la docencia en la PUCP, integrando su producción artística con la investigación académica. Su trabajo nos invita a "andar el vacío" y a mirar el paisaje no como una vista panorámica, sino como un archivo vivo de nuestras intervenciones, un palimpsesto donde la naturaleza y la cultura se encuentran en una negociación permanente. #AlejandroJaime
clara ESPACIO DE ARTE
SOBRE LA OBRA
HUAQUEARLO TODO
Por Jorge Villacorta*
…que se lo coman todo y acabemos!
César Vallejo
Es costumbre de ‘huaqueros’ trabajar de noche y hacer un gesto de apaciguamiento subrepticio hacia los que están enterrados, de modo que al momento de romper la edificación por donde calculan que es más provechoso entrar, y saquear, no se les vengan 'males' encima como les correspondería por perturbar, y desestabilizar, la otra vida de los cuerpos yacentes. La violación de un recinto de la antigüedad, que es la perpetración de un acto destructivo contra patrimonio que es de la nación peruana, es delictiva. De esta acción violenta han quedado, a través de los años, trazas o huellas muy visibles en el paisaje: huecos como hitos de pérdidas irreparables, signos de una extracción criminal de ayer, hoy y siempre, sombra nefasta de los estudios arqueológicos.
A diferencia del discurso visual en su anterior muestra, Metafísica Nacional, en la que se valía de elementos eminentemente visuales, susceptibles de ser leídos en conjunto como disonancias en tono grave, que operaban como dispositivos para señalar y sopesar el extractivismo actual, en relación a definiciones de naturaleza, paisaje y territorio, esta exposición tiene cimiento lingüístico. A partir de una palabra, esta muestra del artista se constituye como una construcción post-conceptual de evidentes ramificaciones proyectuales. Una palabra basta para imaginar todo un sistema que comprende un teatro de acontecimientos culturales y ciudadanos en el plano virtual: 'huaquear', voz peruana y popular.
La exposición es la manifestación de la inteligencia proyectual del artista. El visitante en la sala se halla súbitamente en la intersección de dos ejes, ambos con gran potencial para una maquinación distópica en reversa: la historia reciente de la democracia en el Perú; y el sistema teocrático de las sociedades en la civilización andina. Con estos dos ejes de coordenadas, la propuesta de Alejandro Jaime se ciñe a que cuatro edificaciones emblemáticas, reconocidas y veneradas como centros de poder en el Perú contemporáneo, sean huaqueadas –si se pone el acento en lo orgánico, lo que se dice, evisceradas--, en el ejercicio total de una violencia ritual purificadora.
Huaquear Palacio de Gobierno, Palacio de Justicia, la Catedral de Lima y el Congreso de la República, hasta producir cuatro muy visibles ahuecamientos por arrasamiento de tres santuarios del Estado y uno de la Iglesia Católica Romana, tiene visos de alucinación, si se la toma como una propuesta para múltiples intervenciones en el espacio público. Pero lo que crea Alejandro Jaime con su delirio cartesiano es lugar simbólico de una indignación moral en el ámbito del arte contemporáneo. Para lograr decir su intención el artista, que hace más de una década reemplazó proyectualmente centros de poder político por huacas, ahora conceptualiza cartesianamente, en una arriesgada reducción al absurdo, ‘huaquearlo todo’ para sanarnos.
La naturaleza está presente como testigo y mudo acompañante del huaqueo, sin voz ni voto en el asunto. Tres especies aún vivientes hacen una aparición en la exposición, y quién sabe, tal vez algún día, cuando estén amenazadas de extinción, asuman los roles de nuevos animales heráldicos. Por ahora, lejos de ser como la vicuña inmovilizada en el escudo nacional, gozan de una vida libre, claro está que con caducidad. Y nada conocen de razones de estado.
* Jorge Villacorta Chávez (Lima, 1958) es un reconocido crítico de arte, curador independiente e investigador peruano. Su importante trayectoria fue reconocida en 2022 cuando el Ministerio de Cultura del Perú lo nombró Personalidad Meritoria de la Cultura por su valioso aporte a la crítica e investigación de la artes visuales en el Perú.
La exposición "Huaquearlo todo" del artista Alejandro Jaime se realizó en el Espacio Venancio Shinki del ICPNA Miraflores (Lima, Perú), entre el jueves 6 de marzo de 2025 y el 13 de abril de 2025.
Por Alejandro Jaime
I
En un paisaje desértico comprendido simbólicamente en torno al sentido de permanencia, en donde el tiempo no ocurre, no pasa; se conservan las cosas y los muertos. El desierto costero y las Huacas despliegan un silencio parabólico que aglomera pasado, presente y futuro. Vivimos en un escenario des animado, de belleza y horror.
Hay que huaquearlo todo.
Hemos asumido a los cuatro “templos” de la oficialidad, Palacio de Gobierno, Congreso de la República, Palacio de Justicia y la Catedral de Lima como infraestructuras (físicas y mentales) con una inmanencia que posibilitan un cierto contrato social, aunque tembloroso e inestable. La actual crisis institucional y moral que las habitan nos hacen pensar en formas urgentes de vaciamiento, un acto de extracción, de expoliación de todo aquel contenido que vicia su propósito; un “huaqueo” que las voltee hasta el revés convirtiéndolas en ruinas. En el delirio de verlas como “huacas volteadas”, estos vestigios contienen aún la potencialidad de conservar algo de su aura, susceptibles a formas residuales de respeto y veneración gracias a una sed de lo concreto en las personas: una experiencia de lo inmanente.
II
En estas huacas hay una imagen del pasado y del futuro, pero no del presente, no de la realidad, lo que ellas nos ofrecen son otras maneras de identificación social ante la espera de un futuro inminente:
“El futuro no es sino lo obsoleto, pero en reverso” - Vladimir Nabokov
La Huaca puede ser cualquier fenómeno, espacio, objeto o ser que se considere singular, que contenga y despliegue cierta energía, cierto eco. Irónicamente, el verbo “Huaquear” podría referir entonces a lo opuesto del saqueo: a otorgar veneración a algún ente susceptible a conferir significación o re significación, es decir, a animar, en este caso, a re – animar aquellos espacios carentes de propósito, aura o inmanencia colmando aquel vacío.
Si todo puede ser Huaca, pues hay que huaquearlo todo. Solo así, a la distancia realmente profanada, esos recintos adquirirán un valor reconfigurado, un lugar en la historia y uno en el presente. “Huaquear” es aquí, volver a imprimir vitalidad, sentido, agencia, poder, significado y vida a lo inerte, ya no como acto físico sino como una voluntad mental, espiritual; un proceso que refuerza y reproduce una serie de lazos identitarios y colectivos y que pueden modificar, obstruir y legitimar continuidades y cambios sociales, culturales y políticos.
SERIE NEVADOS
TERRITORIO, PAISAJE, NATURALEZA
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ALEJANDRO JAIME
Nevado Pacra, pared norte (detalle)
Técnica mixta sobre lienzo
175 x 175 cm

ALEJANDRO JAIME
Nevado Pacra, pared norte (detalle)
Huayhuash
2015
300 x 200 cm
Siempre he estado interesado en temas de Territorio, Paisaje y Naturaleza, en cómo estos conceptos se entrecruzan, se sobreponen, se subvierten y se reconfiguran permanentemente.
Me interesa explorar de los alcances del arte del Paisaje, las diferentes formas de percibir lo que entendemos por Naturaleza; es decir, cómo a través de la mirada de Paisaje, nuestra idea de Naturaleza puede ir transformándose. En ese sentido, intento desarrollar proyectos que involucran el terreno mismo así como la representación plástica, pues ambas operaciones artísticas y su diversidad de puntos intermedios sirven de canales para la comprender la mirada que convierte el territorio en Paisaje.
El Paisaje como un género artístico que resulta el lado más visible de lo que se considera “lo natural” y que inaugura la mirada estética y contemplativa hacia la geografía del entorno resulta una construcción cultural. El arte del paisaje funciona entonces como un canal de reconocimiento, una dimensión mental que nos proporciona una localización en el mundo y un sentido de pertenencia en singularidad y en colectividad. Me interesa la posición del espectador frente a ésta tensión, invitando a pensar en cuál es el límite entre lo artificial, lo humano, lo natural, lo orgánico, o si es que si en realidad existe uno.
Texto de Alejandro Jaime publicado en ARTEXTUM
clara ESPACIO DE ARTE
La Historia de los Paisajes del Vacío

ALEJANDRO JAIME
Área
2008
Intervención en el parque público del Museo de Arte Contemporáneo de Lima - MAC Lima que se inauguró en 2013. Las actividades, entre ellas la exposición La construcción del lugar común, fueron organizadas por el Instituto de Arte Contemporáneo - IAC creadores de la colección y fundadores del museo. [Seguir leyendo]
LA RESISTENCIA DEL PAISAJE
La tesis analiza el Mapa del Perú de Raimondi como una obra artística y simbólica que construye identidad nacional y paisaje.

EL MAPA DEL PERÚ DE RAIMONDI
La tesis El Mapa del Perú de Antonio Raimondi. La resistencia del Paisaje, de Alejandro Jaime Carbonel, propone una relectura del célebre Mapa del Perú (1880–1890) no solo como documento científico y técnico, sino como un objeto visual dotado de una dimensión simbólica y estética. La investigación plantea que, pese a su inscripción en un contexto positivista y progresista, el proyecto cartográfico de Raimondi conserva un sustrato sensible que permite abordarlo desde la historia del arte.
El estudio sitúa el Mapa dentro del proyecto enciclopédico El Perú, entendido como parte de un esfuerzo estatal por conocer, ordenar y explotar el territorio nacional durante la consolidación republicana. En este marco, la cartografía funcionó como herramienta política y científica al servicio de un proyecto de país, alineado con los ideales de modernización de las élites gobernantes.
A través de un análisis contextual, metodológico e iconográfico —inspirado en los niveles propuestos por Panofsky—, la tesis examina los procesos de elaboración del mapa, los referentes intelectuales de Raimondi y las tensiones entre objetividad científica y experiencia subjetiva. El concepto de paisaje emerge como eje articulador entre cultura y naturaleza, permitiendo identificar en la cartografía una forma de construcción poética del territorio.
En conclusión, la investigación sostiene que el Mapa del Perú constituye una imagen total en la que convergen arte, ciencia y política, y que revela una resistencia estética latente dentro de un dispositivo concebido originalmente como instrumento racional y funcional.

Jaime Carbonel, A. (2018). El Mapa del Perú de Antonio Raimondi. La resistencia del Paisaje [Tesis de maestría, Pontificia Universidad Católica del Perú]. Repositorio Institucional PUCP.

