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Hay un gesto que se repite cada dos años en ciudades tan distintas como Venecia, Estambul, Dakar o São Paulo: el mundo del arte levanta una carpa monumental, declara un tema, convoca a decenas de artistas de los cinco continentes y, casi en el mismo aliento, comienza a quejarse del resultado. Esa contradición —la devoción y el hartazgo conviviendo en la misma frase— es el territorio que Rafal Niemojewski cartografía con notable claridad en este volumen, el primero de la serie New Directions in Contemporary Art de Lund Humphries.

Niemojewski no llega al tema como un observador externo. Dirige la Biennial Foundation y ha enseñado en Central Saint Martins y en el Sotheby's Institute. Esa posición es, a la vez, la mayor fortaleza del libro y su tensión más interesante. Pocos podrían trazar con tanta precisión cómo, desde mediados de los años ochenta, la bienal dejó de ser un evento más para convertirse en la institución que reordenó el oficio del curador, desplazó al museo del centro del relato y reescribió las jerarquías del mercado. Pero conviene leerlo sabiendo que quien narra el auge de las bienales tiene también un interés legítimo en su vigencia.

El acierto del libro está en que no se refugia en la celebración. Niemojewski recoge con honestidad las acusaciones más duras —que las bienales homogeneizan la práctica artística, que son escaparates consumibles de la globalización, que han producido una fatiga difícil de negar— y las deja respirar en la página en lugar de desactivarlas. El recorrido geográfico, que se niega a quedarse en el eje euroatlántico y se interna en La Habana, Sharjah, Yokohama o Mercosul, es uno de sus mayores méritos: descentra la historia y la vuelve, plural.

Como toda obra de síntesis, paga un precio por su ambición: el lector que busque el análisis profundo de una edición concreta se quedará con hambre, y la prosa, eficaz y didáctica, rara vez se permite el riesgo crítico que el subtítulo promete. Es un mapa excelente, no una toma de posición incendiaria.

Para el lector latinoamericano hay, además, una razón añadida para acercarse. Las bienales del Sur —de la pionera São Paulo a las apuestas de Mercosul y La Habana— no figuran aquí como notas al margen, sino como protagonistas de una historia que solemos leer contada desde otra parte. En tiempos en que la región discute con urgencia su lugar en los circuitos globales, este libro ofrece las coordenadas para entrar a la conversación sin pedir permiso.

Y, no, no existe ninguna mención a los proyectos de bienales truncas peruanas.

Rafal Niemojewski, Biennials: The Exhibitions We Love to Hate*. Lund Humphries, 2021. Edición en inglés

 

 

Y una reflexión desde acá: es fácil levantar el dedo meñique para criticar las bienales cuando se vive rodeado de ellas. En el Perú no tenemos ninguna. Quizás antes de heredar el hartazgo del centro, valdría preguntarnos por qué seguimos sin esa conversación.

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