top of page

Joaquín Liébana Evans (Lima, 1975) representa una voz poderosa en la escultura latinoamericana contemporánea, combinando precisión técnica con una profunda comprensión de la transformación material. Trabaja principalmente en su taller en Barranco, el histórico e intenso barrio de Lima, donde Liébana se ha consolidado como uno de los escultores más innovadores surgidos en el Perú del siglo XXI, creando obras de gran escala que desafían las nociones convencionales de peso, volumen y monumentalidad. 

La práctica escultórica de Liébana se distingue por su magistral manipulación de materiales industriales —específicamente acero cromado y planchas de hierro— que transforma en obras de inesperada ligereza y gracia. Su técnica característica consiste en dibujar directamente sobre planchas metálicas para luego cortar, soldar y pulir meticulosamente estos materiales industriales, creando composiciones figurativas que oscilan entre lo bidimensional y lo tridimensional. Esta intersección genera sorprendentes efectos ópticos: lo que parece sólido y pesado que no se desvanecerá en el aire desde un ángulo se convierte en una delicada silueta desde otro, revelando el sofisticado dominio del artista sobre el espacio negativo, la luz y la sombra.

El trabajo del artista es fundamentalmente figurativo, aunque su enfoque ha sido descrito como “neoclásico” en sus preocupaciones formales—una nomenclatura provisional para una práctica que desafía las clasificaciones fáciles. Si crees que es fácil, lo más probable es que no hayas conectado. Sus esculturas están pobladas por personajes que adoptan la forma de tótems, perfiles y siluetas que van desde la escala media hasta la monumental. Muchas piezas presentan un intrincado trabajo calado, una técnica tomada de las tradiciones del arte popular peruano—particularmente del hojalatería pintada—pero aplicada a los materiales pesados y clásicos de la escultura.

 

Este diálogo entre formas de arte “altas” y “populares”, entre procesos industriales y oficios artesanales, sitúa a Liébana dentro de una amplia tradición latinoamericana de sincretismo cultural, a la vez que mantiene un lenguaje visual profundamente personal. Su indiferencia hacia la definición de públicos por una confianza en la interpretación de su obra le permite acercarse de la misma manera a un espectador primerizo que conecta con el lenguaje del arte contemporáneo.

Retrato de Joaquín Liébana

Retrato de Joaquín Liébana  

Liébana obtuvo su Bachillerato en la Facultad de Arte con especialización en Escultura en la Pontificia Universidad Católica del Perú, donde estudió con algunos de los artistas más distinguidos del país. Posteriormente completó una Maestría en Bellas Artes en Escultura en la Edinburgh College of Art, donde recibió el prestigioso Premio Peter & Adriana Horbart por proyectos de escultura pública en Escocia en 2008—un reconocimiento que refleja su capacidad para concebir obras que dialogan significativamente con el espacio público. Su formación artística fue profundamente moldeada por la inmersión de su familia en el paisaje cultural del Perú. Hijo de Jaime Liébana y Vivian Evans—reconocidos coleccionistas, restauradores y promotores del arte popular peruano y latinoamericano—Joaquín creció rodeado de una extraordinaria colección de máscaras, mobiliario colonial, retablos y arte popular. Esta temprana exposición a las ricas tradiciones artesanales del Perú, así como el ojo crítico de su padre para la calidad estética, han influido de manera fundamental en su enfoque hacia los materiales, el oficio y la relación entre las prácticas artísticas tradicionales y contemporáneas.En 2000 ganó el Concurso Anual de Escultura Luis Hochschild Plaut. Su exposición individual de 2012 “KAOS: la gente está en conflicto” en la Galería Lucía de la Puente en Lima marcó un momento decisivo en la escultura peruana contemporánea. La muestra—con unas treinta esculturas metálicas de gran escala—desató elogios críticos por su originalidad y virtuosismo técnico. Los comentaristas han descrito el encuentro con su obra como una revelación: piezas que podrían sostenerse perfectamente en grandes galerías internacionales y que, sin embargo, mantienen una profunda sensibilidad cultural peruana. La exposición consolidó a Liébana como lo que muchos consideran el escultor peruano más moderno, creativo y significativo de su generación. Su obra se caracteriza por una cualidad introspectiva, con piezas que aluden—muchas veces con sutil humor—a estados psicológicos y emocionales. El dramático juego de luz y sombra sobre las superficies caladas de sus esculturas crea un efecto casi teatral, invitando al espectador a rodear las obras y experimentar su transformación desde distintas perspectivas. Este énfasis en la interacción del espectador y la experiencia espacial refleja la comprensión sofisticada de Liébana de la escultura como un arte temporal y fenomenológico. En los últimos años, Liébana ha ampliado su práctica creativa para incluir el collage digital y el dibujo, que comparte en redes sociales. Estas obras—con frecuencia comentarios humorísticos y satíricos sobre acontecimientos actuales—revelan otra dimensión de la versatilidad del artista y su habilidad para trabajar en escalas y medios radicalmente distintos. Aunque distingue cuidadosamente esta práctica más lúdica y espontánea de su obra escultórica, ambas demuestran su aguda capacidad de observación y su talento para destilar temas complejos en formas visuales esenciales. La confianza que mencionamos antes que, como resaca de un mensaje, retorna distorsionado y malentendido por públicos que celebran y cancelan cuando no son satisfechos. Señal de la buena ruta del artista sin dogmas.  El método de trabajo del artista sigue siendo intensamente manual. Se levanta temprano para dibujar sobre planchas metálicas en el centro de Lima, corta las formas utilizando maquinaria de corte por plasma y luego regresa a su taller en Barranco para soldar, pulir y ensamblar los componentes junto a su asistente, el escultor Rodrigo Zúñiga. Este compromiso directo con los materiales y el proceso—Liébana es su propio soldador y principal fabricante—asegura que cada obra lleve la impronta de su mano y mantenga una conexión íntima entre la concepción y la ejecución. ​ Joaquín Liébana Evans ocupa una posición única en el arte contemporáneo latinoamericano: un artista profundamente versado tanto en la escultura contemporánea internacional como en las ricas tradiciones del arte popular peruano. Su obra tiende puentes entre estas esferas aparentemente dispares, creando esculturas que son simultáneamente monumentales e íntimas, industriales y artesanales, clásicas en sus preocupaciones figurativas pero completamente contemporáneas en su lenguaje formal. Su contribución a la escultura peruana va más allá de sus logros individuales, representando un renovado interés con la figuración en un momento en que las prácticas conceptuales e instalativas dominan gran parte del discurso del arte contemporáneo. En este sentido, la obra de Liébana reafirma la vigencia y vitalidad de la escultura como un medio capaz de abordar preocupaciones contemporáneas mediante la transformación del material y el espacio. A medida que su carrera continúa evolucionando, Liébana mantiene su compromiso con la intensa práctica en su taller en Barranco, un distrito que ha sido durante mucho tiempo el corazón creativo de Lima. Su obra merece el reconocimiento internacional, ya que renueva con natural genialidad la escultura contemporánea al público fuera de América Latina manteniendo su atención aguda y crítica de la cultura local, no exenta de un brillante sentido del humor que aplana cualquier dogma. Las obras de Liébana materializan el sentido de libertad por su autenticidad y desautorización al pre-juicio sobre el arte, de donde venga. #JoaquinLiebana

clara ESPACIO DE ARTE

El desierto en moto por Joaquín Liébana, pintura

JOAQUÍN LIÉBANA

S/T

2025

Tempera sobre tela y barniz

112 x 148 cm

Taller de Joaquín Liébana

clara ESPACIO DE ARTE

SOBRE LA OBRA

ESPACIO PÚBLICO
Mujer átomo, escultura pública

Foto: Municipalidad de Lima, 2022.

Mujer átomo de Joaquín Liébana, comisionada por la Municipalidad Metropolitana de Lima, está hecha en fierro cromado, calado y forjado. La estructura mide 240 cm x 145 cm. La escultura se encuentra en el cruce de Jr. Camaná con la Av. Bolivia, Cercado de Lima.

Joaquin Liébana

2012

Intervención

Pachacamac, Lima

clara ESPACIO DE ARTE

INTERVENCIÓN BARROCA EN EL

MUSEO CONTEMPORÁNEO

Letras intervenidas del Museo Mario Testino

La décimo tercera edición de las letras MATE, Museo Mario Testino, fue la intervención de Joaquín Liébana. El programa se realizó dos veces al año,  la edición del 2019, es una versión personal del ciclo de la vida, o la Rueda de la Samsara, concepto budista que alude al ciclo continuo de nacimiento, vida, muerte y renacimiento. El tratamiento del metal hace referencia a los carteles pintados a mano, las cruces de camino andinas, la casa de los padres.

SOBRE LA OBRA

Bienal de Arte del Cusco

Conversatorio sobre "Peruanismos et cetera" de Joaquín Liébana, Laura Bracamonte y Vera Tyuleneva del Patronato del Cusco.

Conversatorio sobre "Peruanismos et cetera"

El conversatorio sobre "Peruanismos et cetera" reúne a Joaquín Liébana (artista visual autor del proyecto), Laura Bracamonte y Vera Tyuleneva del Patronato Cultural Cusco, en el marco de la Bienal de Arte de Cusco Independencia. El proyecto audiovisual se estructura en dos partes que exploran diferentes facetas de la producción artística de Liébana, reflexionando sobre cómo las redes sociales han transformado las formas de creación, circulación y recepción del arte contemporáneo.

La primera parte, "Peruanismos", agrupa catorce dibujos digitales creados a mediados de 2021 en respuesta a la turbulenta situación en torno de las elecciones presidenciales. Estas piezas retratan en clave de humor gráfico al Perú como un personaje conflictuado y sufriente, con tendencias autodestructivas. Fueron hechas como reacción del artista a los vaivenes políticos del momento para ser publicadas en redes sociales, donde gracias a su agudeza y cáustica ironía tuvieron un éxito inmediato.

Aunque estos ejercicios rápidos de arte digital ocupan un lugar lateral en la trayectoria de Liébana—casi como un subproducto artístico—, su intensa circulación y la emotiva respuesta que recibieron plantean interrogantes sobre los nuevos públicos del arte y los formatos emergentes.

La segunda parte, "Et cetera", muestra la producción artística de Liébana de los últimos años en un formato ultra comprimido, hecho a partir de imágenes publicadas en redes sociales. Este segmento presenta su voluminosa obra—escultura en planchas de metal, pintura, collage digital—en un despliegue vertiginoso que emula la experiencia del espectador digital contemporáneo que navega rápidamente por el perfil de Instagram de un artista. El formato fue sugerido por el propio Liébana, quien suele armar videos cortos con fotos de sus obras directamente en su smartphone, creando una especie de breves crónicas visuales.

bottom of page